Hoy en día está conectada a tierra firme por el istmo de los médanos, un banco de arena de 25 km y un ancho aproximado de 4 kilómetros que se ha depositado a lo largo de la falla que formó, en línea recta, la costa oriental de la península. Debe ser vista como una isla que en épocas pasadas se unió al continente por un istmo básicamente rocoso al que la aportación de las arenas marinas convirtió en un estrecho corredor de relación, siendo la región de tierra firme más avanzada en el mar Caribe que tiene Venezuela.
La Península de Paraguaná fue descubierta por el navegante Alonso de Ojeda el 9 de agosto de 1499, el día de San Román, y por esta circunstancia fue bautizada como Provincia de San Román, denominación oficial que se usó en los documentos del gobierno español durante algún tiempo, así como también en las cartas de navegación de la época.
Los Caquetíos de Paraguaná formaban una unidad étnica con los del resto del litoral falconiano y los de las actuales Antillas Holandesas. Además de practicar la pesca y la caza, tenían estanques para recoger el agua pluvial, y se encontraban asentados en poblaciones de las cuales algunas han conservado el nombre, como Miraca, Guacuira, Machuruca, Maitiruma, Misaray, entre otros. Utilizaban el algodón y otros productos fibrosos para la vestimenta y los chinchorros. Elaboraban casi todos los utensilios domésticos con barro cocido. Se han encontrado restos de cerámica hispana junto a los de cerámica caquetía.